(capitalismo de la muerte)
Recopilación: Alvaro Martinez Murillo
Para el capitalismo cada persona en democracia es un voto convertido en una moneda, “yo solo compro o doy si recibo más de los que doy” , es un modelo productivo más eficiente de la historia, pero más productivos para que?.
No todo intercambio comercial es capitalismo, el capitalismo es sólo un modelo Económico actualmente es una ideología, bajo el capitalismo todo se puede cuantificar con un valor monetario, otro objetivo del capitalismo es el crecimiento "ganancias" que las usa para la reinversión y obtener más ganancias, el capitalismo genera una economía de dinero contra dinero, el capitalismo obliga a Los gobiernos a asegurar el buen funcionamiento de los mercados haciendo cumplir los contratos de partes con la moral o narrativa de progreso y mayor productividad, no existe un capitalismo real de libre mercado, Existe capitalismo con poca o con mucha influencia y regulación del estado en bien de los privados, el estado y sus dependientes.
El capitalismo desde 21 de septiembre de 2001 renació con la idea de volver atrás porque se genero un desamparo que fortaleció el consumismos desmedido y la religiosidad al igual superstición, “cuando todas las creencias colapsan solo queda el capitalismo”, gracias a una imagen de una estética de bienestar, se denominado capitalismo real y no posmodernidad, el capitalismo erradicó el valor como sentido ético, generando mas burocracia con más asesores, consultores y agencias (la meritocracia) generando una ansiedad en las nuevas generaciones limitando la autocrítica porque todo tiene que generar ganancias de manera servil, sin generar ninguna respuesta sistémica para los problemas que generaron como la contaminación, las personas se trasportan a la hedonia depresiva que es no poder hacer nada que no deba generar placer y no poder esto deprime, el control se establece mediante la postergación indefinida “nada termina nunca” y nos transforman de trabajador disciplinado a deudor emprendedor adicto, con resultados de unas generaciones menos activas en la política por causa de la apatia o impotencia cultural, desde las universidades publicas con aulas posdiciplinarias, “la disciplina no es remplazada por la motivacion” , la educacion no conecta con el exito laboral, solo un costante presentes sin sueños ni memorias gracias al pensamiento adquirido como es el capitalismo cultural mostrando que los sentimientos remplazan a la moral “todos debemos sentir lo mismo” mediante las redes sociales de iguales y la narativa de blanco o negro. El enemigo común del capitalismo y neoliberalismo es el estado de bienestar pero con la participación del estado usando el neoconservadurismo al estado para imponer la fuerza para el cumplimiento de esto.
El emprendedurismo, el marketing, el consumismo y populismo es la base de la neolengua, neoliberal generando las consignas de globalización, descolonización, precarización y consumismo con un resultado de nuevas formas de trabajo que son gerencialismo, horizontalidad responsabilidad individual convirtiendo a los trabajadores, empleados, emprendedores en sus propios auditores y jueces que los condenan, los trabajadores llegan a estar más preocupados de una formación continua para cumplir sus objetivos volviéndolos solo como paquetes de tiempo con conocimientos y no personas, siendo reemplazables, generando más competencia (Obligados a competir bajo métricas establecidas que nos transforman en un capital desechable) del individualismo competitivo. disfrazado de ideología del voluntarismo mágico “si no hay éxito es porque no hubo suficiente esfuerzo” modificando el estrés en descontento consigo mismo, echando toda la culpa a la meritocracia y no a la realidad que representa el capitalismo.
Necrocapitalismo.
El sufrimiento de unos es el negocio o la ganancia de otros para que ganen unos muchos tienen que perecer otros. Para darnos algunos estilos de vida de comodidad muchos dependen de la condiciones de miseria fomentando la desigualdad maquillada de ideologías “el pobre es pobre porque quiere”.
La proliferación de violencia es un indicador de este término NECROPolítica Y NECROcapitalismo, el tráfico de sustancias controladas, violencia colectiva y aumento de violencia juvenil disfrazada de reivindicación, aumento de feminicidios usados como espejos del ilegalismo, (poder, violencia esclavitud). Esto se caracteriza por bajos salarios, con el biopoder el mensaje de esfuerzo máximo para ser más productivo con el fin de tener alguna remuneración en el caso capitalista ya sea justo, usando el término de darwinismo social (nacional socialismo Nazismo), ahora usa el sistema capitalista y consumista de forma inconsciente naturalizada, despojando la dignidad de las personas transformando a las personas en una mercancía o moneda de cambio, catalogando quienes son sujetos de derecho y quienes no, excluyendo en un 58% de los países la libertad de sindicalización y pésimos sistemas laborales, los estados por medio de empresas usurpan los recursos naturales para beneficios de ellos protegidos por los estados con discurso de nacionalismo y populismos, con la narrativa de generar bienestar social y estabilidad, construyendo escuelas , carreteras etc., pero sin generar un beneficio real a las comunidades evitando el reclamo, y la molestia. decidiendo respecto a la vida de ciertas poblaciones estableciendo y perpetuando las clases sociales y el género, o lo que se denomina una masculinidad reivindicada por el estado,
Benerjee argumenta que “algunas prácticas capitalistas contemporáneas contribuyen al despojo y el ‘sometimiento’ de la vida al poder de la muerte en diversos contextos, como en la organización y la gestión de la violencia global a través del incremento en el uso de fuerzas militares privadas y los conflictos por recursos naturales entre corporaciones transnacionales y comunidades indígenas ( la política y el pueblo en temas de Hidrocarburos y litio)” (p. 1542).
El filósofo congoleño V. Y. Mudimbe (1988) enfatiza tres características del colonialismo: la dominación del espacio físico, la reformulación de los sistemas de conocimiento y la cultura, así como la incorporación de las historias económicas locales a la perspectiva occidental. Por su parte, el imperialismo pone el énfasis en la relaciones de dominación y extracción de recursos naturales sin que la ocupación territorial sea una condición. Según Banerjee “en términos de su relevancia para la economía política, el imperialismo puede ser descrito como un sistema económico de inversión externa y de penetración y control de mercados y fuentes de materias primas” (p. 1543). Este sistema económico es operativizado a través de distintos poderes: el institucional (representado por organismos como el FMI, la OMC o el Banco Mundial), el económico (corporaciones y estados), así como la narrativa que construye nociones indiscutibles como atraso o desarrollo y relega narrativas emergentes.
El populismo del capitalismo y el socialismo genera aceptación.
La dificultad jurídica para señalar la responsabilidad de las corporaciones asociadas con los gobiernos estatales en prácticas necrocapitalistas, ya sea porque las denuncias no se consideran sujetas a ser castigadas por el populismo, han expirado o porque no existe suficiente evidencia ya que el estado controla la desaparición de las evidencias con la construcción de carreteras, una pequeña posta de salud, una escuela, una antenita y manteniendo los niveles de pobreza familiar desde hace más de 60 años pero con carreteras para que turistas les saquen fotos de las condiciones en las que viven. Múltiples situaciones son aprovechadas por las corporaciones para implantar estados de excepción y beneficiarse económicamente mayormente con subsidios: guerras, golpes de estado, problemas sociales y políticos y la posterior reconstrucción del país devastado, desastres naturales (huracanes, tsunamis, terremoto, incendios , sequías), endeudamiento de los países y programas de ajuste, (bonos internacionales condonables de países amigos).
Acumulación y desposesión en la industria energética y de recursos naturales
La industria petrolera representa uno de los paradigmas de las prácticas necrocapitalistas. La historia de esta industria se ha acompañado de despojo, conquistas coloniales, golpes militares, guerras, corrupción, desestabilización social económica, malos manejos de la salud. M. J. Watts (1999) denomina a estos acontecimientos petroviolencia, esto es, “la violencia que acompaña con frecuencia a la extracción petrolera y que surge de la intersección entre la violencia perpetrada contra el mundo biofísico y la violencia social populismo” (p. 1555). Los actores principales en estas zonas de violencia, donde se establecen estados de excepción, son las empresas petroleras, gobiernos y fuerzas de seguridad y el populismo para generar aceptación de mayorías. De hecho, existe una fuerte percepción de colusión entre gobiernos locales y corporaciones multinacionales basada en la integración de las fuerzas públicas o nacionalizaciones para proteger inversiones privadas a nombre del estado. La “responsabilidad corporativa o empresarial”. Por ejemplo, las millonarias operaciones de la petrolera y mineras (occidente boliviano) han ido acompañadas de escándalos ambientales y de violaciones a los derechos humanos por lo que, a pesar de la construcción de caminos y escuelas, no hay beneficio real para las comunidades pero lo disfrazan de progreso con la narrativa del populismo de desarrollo.
Dataísmo, nuevo recurso de cosificación
El uso de herramientas digitales en todos los órdenes existenciales introduce la era de la organización automatizada y algorítmica de la vida, instancia instrumental de una emergente racionalidad tecnológica, tecnolibertaria, que resignifica al ser humano en beneficio de un ser computacional (Sadin, 2018). La razón tecnoliberal representa la génesis doctrinal de un inédito modelo “industrialcivilizatorio” (Sadin, 2018, 109), gestado por un grupo de corporaciones asentadas en Silicon Valley (California), que a través de herramientas de inteligencia artificial (IA) cibernética despliegan un andamiaje tecnológico que procesa información mediante algoritmos, en cantidades y a una velocidad que excede la capacidad del cerebro humano.
La inteligencia artificial, es la capacidad de predicción acelerada mediante la simulación y programación constante, este no adivina futuras consecuencias o acciones sino que en base a una base de datos o la data diarias que nosotros brindamos al internet mediante distintas plataformas o redes buscan historias futuras en base a un pasado de patrones generando una infinidad de futuros, las acciones, reglas, reacciones, búsquedas, conversaciones, etc…, se combinan en un algoritmo para programar y este empiece a proyectar casos para un futuro ( Predicciones matemática) usado para generar o mantener riqueza de los estados u organizaciones .
La IA digitaliza la experiencia existencial. La vida se hace numerable y predecible, las personas se vuelven datos, la existencia emerge reinterpretada como resultado de una operación algorítmica (Han, 2014). Esta dinámica vertebra un “capitalismo de datos”, por el que la información sobre y de las personas (big data) deviene en insumo estratégico para la creación de riqueza y de poder mediante la sugerencia de gustos y preferencias convertirlos en populismo . La gestión de los macrodatos funda la construcción tecnológica del ser humano y posibilita su representación, la del ser vivo, como un dispositivo. Es la instancia que metaforiza la superación tecnológica de lo humano. La organización algorítmica de la totalidad de la vida permite registrar y monitorear cada actividad de las personas, habilitando procedimientos que describen la emergencia de una ingeniería social totalizadora, que Eric Sadin describe como ejercicios de “soft totalitarismo digital” (2018: 96). El dataísmo otro nuevo ISMO representa la condición póstuma del ser en el capitalismo de datos y es allí, en sus resultados, donde este paradigma encuentra un punto de intersección con el necrocapitalismo necropolítico. Ambos naturalizan la deshumanización. Cosifican a la persona, la vuelven una mercancía o en un fin. La deconstrucción algorítmica de la experiencia vital lleva implícita una pulsión de muerte. Emerge por esta vía una “industria de la vida” que pregona “la obsolescencia” del ser humano (Sadin, 2018: 173). O, como lo plantea Yuval Harari (2018: 98), el riesgo de eliminar el valor económico o político de la mayoría de los humanos, volviéndose irrelevantes o simplemente un medio al igual que el capital en una inversión”. Las personas se vuelven invisibles por un procedimiento que descifra sus particularidades y diluye su identidad, que las reinterpreta como datos que cartografía el eco de su existencia. El capitalismo de datos se concreta a través de tecnologías que tienen un fuerte potencial disruptivo porque no sólo imponen su propia racionalidad al conjunto, modificando la naturaleza y los patrones de las relaciones sociales, sino porque ponen en juego una metafísica que redefine lo humano al delinear, simbólicamente, su superación por una instancia, tecnológica, superior (Sadin, 2018). La irrelevancia (la muerte social) de millones de personas es el desenlace distópico que anticipa la implantación acrítica, despolitizada, en América Latina de una matriz tecnología que gestionan unas pocas empresas, todas de los países centrales, protagonistas de una nueva línea de ruptura en la geopolítica global, que acrecienta la vulnerabilidad estratégica de los países de la región y los expone a nuevas formas de subordinación. La lógica deshumanizadora instrumental que pone en juego el capitalismo de datos, en su intersección con los trazos de necrocapitalismo que están labrando la vida social y política, posibilita la configuración de un “estado de excepción” en el que paulatinamente se naturaliza la muerte, física, social o simbólica, como parte de la normalidad política en América Latina. (Capitalismo necropolítico y razón tecnoliberal: Encrucijada y distopía en América Latina. de Girardi, Enzo).
Recopilación: Alvaro Martinez Murillo
Fuente:
Arizmendi, L. (2014): Capitalismo necropolítico y Ayotzinapa, ww.rebelión.org. Consulta realizada el 14/09/2019.
Arizmendi L: Entrevista personal, realizada en Ciudad de México el 20 y 22 de octubre de 2019.
Arizmendi, L: “Tendencia neoautoritaria y dinámica dictatorial en América Latina”, en Arizmendi, L. y Beinstein, J. (2018). Tiempos de peligro: Estado de excepción y guerra mundial. Plaza y Valdez. Ciudad de México, 15-48.
Mbembe, J. A. (2011): Necropolítica. Melusina. Madrid, 23. Mbembe, J. A. (2016), Crítica de la razón negra. Futuro Anterior Ediciones. Barcelona, 25. Mbembe, J.A. (2011): Ob. Cit. Echeverría, B. (1995): Las ilusiones de la modernidad. UNAM. Ciudad de México, 39-40.
Garcés, M. (2017): Nueva ilustración radical. Anagrama. Barcelona, 2017. Han, B-Ch (2014): Psicopolítica, Herder, Barcelona, 2014,
Sadin, E. (2016): La humanidad aumentada. Caja Negra. Buenos Aires. Sadin, E. (2018): La silicolonización del mundo, Caja Negra, Buenos Aires. Harari, Y. (10/2018): «Why Technology Favors Tyranny», revista The Atlantic.






